La ciencia secreta detrás del húmedo radical

La ceguera en la cual la humanidad se encuentra sumergida parece sostenerse principalmente sobre tres pilares erigidos bajo la cementación durante el umbral de la adolescencia: los sentidos, enfocados con exclusividad hacia la realidad material; la programación biológica, que dirige la maquinaria y conduce la urobórica química cerebral; y finalmente, la hipnosis endógena, fruto de la continua sumisión a la tiranía sensual del húmedo radical.

Pero cuando el decidido hermano en la Búsqueda de la Verdad logre asomarse por encima de este infausto mecanismo de control y observar con ojos más despiertos, aunque más no sea por unos instantes, a la realidad en la que se nos ha confinado aparecerá la componente exógena presta a acudir ante cualquier posible insurrección gnóstica, con un etérico correctivo tras un velado proceso de abducción. Esta fuerza de choque será la más de las veces olvidada o confundida bajo lo que parecería ser un piadoso manto onírico, pero sus efectos nocivos continuarán operando en el trasfondo del subconsciente, incluso como animadas voces de susurros funestos y consejos nefastos. Es una parte relevante del programa de pacificación, como nos informa Marshall Vian Summers, y nos permitimos añadir, con vehemente asertividad, que estas dificultades no son razón para amedrentarse, tal como nos enseña el filósofo británico Edmund Burke: “Aquel que lucha contra nosotros refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad. Nuestro enemigo es nuestro ayudante.

“Así se apacigua
esta terrible tempestad”
Si se logra evitar sucumbir a la desesperación y a la manipulación, deberá apertrecharse de conocimiento, sin olvidar la irreemplazable pericia para aplicarlo, junto con una conducta que tanto Carlos Castaneda como Theun Mares coincidieron en caratularla como la impecable actitud del guerrero. Y aquí creemos beneficioso recordar las palabras aclaratorias del prestigioso Fulcanelli al tercer artesón en la séptima serie de El Maravilloso Grimorio del Castillo Dampierre: SIC.TRISTIS.AVRA.RESEDIT, pues la principal labor del novel artesano debiera ser aquel que logre calmar la tempestad de las constantes y regulares ebulliciones del compuesto hermético; sepa entonces, que nuestro mercurio, húmedo y frío, se coagula poco a poco en contacto y por efecto del azufre, que se aprecia en la forma de un ancla, agente de desecación y firmeza.

Herbert Thurston, denodado estudioso e investigador de lo paranormal, puede ayudarnos a comprender la importancia de esta ancla filosófica; en su relevante investigación sobre Los Fenómenos Físicos del Misticismo, el jesuita inglés propone cuantiosos ejemplos documentados de levitación, estigmas y telequinesia, aunque los que entendemos más relevantes corresponden a los místicos que cobijan casos de incorrupción post-mortem, incendium amoris, inedia y el olor a santidad. Sobre este último caso, extremadamente relevante para los alquimistas, Thurston comenta sobre el médium Stainton Moses:
Estos aromas eran de varias clases, siendo los más favoritos los de rosa, sándalo y verbena. Son utilizadas todas las flores, y aspirado su perfume. Este es el caso notable del campo. Observemos cómo entonces la presencia de una flor particular en la sala determinaba un olor sobresaliente, perdiendo temporalmente los capullos particulares todo su perfume, aunque el olor volviera al día siguiente. Algunas veces, sin embargo, se aspiraba un aroma perfectamente distinto procedente de una flor, o más precisamente, se atribuía a otra diferente.
«Hace algunos meses observé que me envolvía una atmósfera perfumada, en particular, en momentos en que yo sufría dolor. Siempre fui propenso a la neuralgia y, en esas ocasiones, cuantos me rodeaban advertían la presencia de variados perfumes, de igual manera a como los observábamos en aquellas sesiones. Una tarde me hallaba ante una ventana abierta azotada por el aire; sin embargo, exhalaba un aroma tan marcado a rosa que mis amigos presentes trataron de localizarlo. En efecto, se descubrió que radicaba en un punto no más extenso que un chelín, en la coronilla de mi cabeza. El punto era perceptiblemente húmedo y perfumado, fluyendo más libremente al hacer presión.»
Las altas enseñanzas del daoísmo, nos orientan al informarnos que el centro yang corporal corresponde a la coronilla, atribuyéndole las propiedades celestes,(1) mientras que en la geografía opuesta, encontramos su contrapartida yin que oculta los atributos terrestres y que, entendemos a través de nuestra investigación, acaso guarde el más alto secreto de la Gran Obra: el Verbum dimissum de Trevisano, la Palabra perdida de los francmasones y las hermandades herméticas medievales; Fulcanelli en El Misterio de las Catedrales nos recuerda desde el magisterio alquimista:
Post tenebras lux: No lo olvidemos. La luz sale de las tinieblas; está difusa en la oscuridad, en la negrura, como el día lo está en la noche. De la oscuridad del Caos fueron extraídas la luz y sus radiaciones reunidas, y si, el día de la Creación, el Espíritu divino se movía sobre las aguas del Abismo —Spiritus Domini ferebatur super aquas—, este espíritu invisible no podía ser al principio distinguido de la masa acuosa y se confundía con ella.
Y, en veladas pero sensatas palabras, que sugieren en susurros el conocimiento prohibido de la Puerta de la Vida y de la Muerte, hallamos en el tratado hermético Las Cuatro Alas del Mercurio unos párrafos que nuestros Hermanos en la Búsqueda nos agradecerán por la claridad manifiesta sobre la Piedra Angular:
El avanzado investigador deberá descender hasta el fondo de sus aguas corrosivas, para vivenciar su alterada composición y es allí donde, en el centro del profundo pozo negro, está el contenido alquímico de la Piedra Angular, que es divinizada por el Mercurio y oscurecida por el Caos.
[...] En el mismísimo centro de tu Caos debes fundir y transmutar, una a una las gruesas capas terrosas que impiden tu liberación, permitiendo que sea la propia Tierra, auxiliada por lo Superior, quien ponga orden dentro de sí. Desde un principio la Tierra fue creada desde Dios, pero fuera de Dios, aunque vivió y vive en Dios.
Pero desconocer y no aplicar este sagrado conocimiento —ars goth: argot o arte divino(2) puede acarrear severas dificultades al neófito. Nos referimos a que, carente del trabajo interior, la putrefacción alquímica del húmedo radical contenido y no sublimado, atrae mefíticas miasmas carentes de luz. Este reiterado hecho emanente de la mística y ascetismo riguroso, documentado en las tempranas hagiografías de los santos cristianos, fue analizado tanto por el erudito jesuita como por el ufólogo francés Aime Michel, quienes coincidieron en que la llana postura del suplicio físico o la conflagración de los “ardores emocionales,” produce fenómenos anómalos. En Story of St. Stanislaus Kostka, escrito por el padre Goldie, se nos refuerza la conexión del sufrimiento inconsciente con la putrefacción del orgón por carencia de sublimación:
Stanislaus era tan violentamente asaltado por el amor de nuestro Señor que, a consecuencia de ello, padecía desmayos y espasmos; se veía obligado a aplicar sobre su pecho lienzos mojados en agua fría para templar la violencia del amor que sentía.
Por supuesto que el párrafo citado, desprovisto de todo tinte religioso, sería visto como lo que fue: un ataque hiperdimensional de marcado trasfondo poltergeist. Siglos más tarde, durante 1880 Teresa Higginson, la maestra católica inglesa que había recibido los estigmas y las úlceras dactilares conocidas como desposorios o anillos de matrimonio místico, informaba a su director:
“Algunas veces acostrumbraba el demonio arrojarme completamente fuera de la cama, lanzar los objetos que estaban en el aposento, producir terribles ruidos, y yo temblaba en principio, que Miss Gallagher y la gente de casa pudiesen oirlos... Siempre que nuestro amado buen Dios aceptaba mis pobres oraciones en favor de los pobres pecadores, él, el demonio, se enfurecía, me golpeaba, arrastraba y casi me ahogaba... Solía hacerme golpear como he visto lo hacen los niños jugando unos con otros.”
El ojo entrenado no dudará ni por un momento en conectar estos estigmas y desposorios como la marca de propiedad de un eteriano con su fetiche humano. Parece que en particular la religión católica, con su marcada necesidad de pureza sexual —pero carente de técnica sublimatoria— ha sido la principal proveedora de ejemplares humanos sometidos a un ordeñe extático de distorsionada energía vital.

El otro grave riesgo que nuestra investigación nos ha develado consiste en la desequilibrada concentración del pervasivo agente celestial: el azufre de los filósofos, conocido en el daoísmo como el agente alquímico microcósmico externo, cuando el obrero apresurado se afane en intentar la obra breve, incrementando la velocidad en la ingesta del suministro externo y obteniendo una mezcla desproporcionada al no encontrarse en balance la mixtura con el agente alquímico microcósmico interno, suscitando así un compuesto hermético inestable, arrebatado y en extremo combustible; Fulcanelli nos previene:
Una advertencia semejante apenas se encuentra en los libros, en extremo sucintos, acerca de todo cuanto se refiere a la Obra Breve, pero que el adepto de Dampierre conocía tan perfectamente como Ripley, Basilio Valentín, Filaléteo, Alberto el Grande, Huginus à Barma, Cyliani o Naxágoras.
Sin embargo, y porque juzgamos útil prevenir al neófito, cometería un error si concluyera que tratamos de desalentarlo. Si desea arriesgarse en la aventura, que sea para él la prueba del fuego a la que debían someterse los futuros iniciados de Tebas y de Hermópolis, antes de recibir las sublimes enseñanzas. El brazo en llamas sobre el altar, ¿acaso no es un símbolo expresivo del sacrificio y de la renuncia que exige la ciencia? Todo se paga aquí abajo no con oro, sino con la dificultad y el sufrimiento, dejándose a menudo parte de uno mismo, y nunca podría pagarse demasiado cara la posesión del más pequeño secreto, de la verdad más ínfima. Si el aspirante, pues, se considera dotado de la fe y armado del coraje necesarios, le desearemos fraternalmente que salga sano y salvo de esta dura experiencia, la cual termina, lo más a menudo, con la explosión del crisol y la proyección del horno. Entonces, se podrá exclamar, como nuestro filósofo: ¡Feliz infortunio! Pues el accidente, obligando al aspirante a reflexionar sobre la equivocación cometida, le llevará a descubrir, sin duda, el medio de poder evitarla, así como el truco de la operación regular.
Pero a los fines de orientar claramente a nuestros bienamados buscadores de la Verdad, sin que por ello les exima de todos los peligros y eventuales tormentos en la consecución de la Gran Obra, nos permitimos sugerir el siguiente pasaje del renombrado maestro en que, con suma claridad, orienta al obrero hacia aquel sitio subterráneo donde yace la piedra angular que oculta la fuente y conecta las columnas gemelas, aquellos canales secretos que se erigen en esbelto ascenso, trepando hacia las regiones empíreas del templo:
Lo mismo que el alma humana tiene sus pliegues secretos, así la catedral tiene sus pasadizos ocultos. Su conjunto, que se extiende bajo el suelo de la iglesia, constituye la cripta (del griego κρύπτη «krýptē», oculto). En este lugar profundo, húmedo y frío, el observador experimenta una sensación singular y que le impone silencio: la sensación del poder unido a las tinieblas. Nos hallamos aquí en el refugio de los muertos, como en la basílica de Saint-Denis, necrópolis de los ilustres, como en las catacumbas romanas, cementerio de los cristianos. Losas de piedra; mausoleos de mármol; sepulcros; ruinas históricas, fragmentos del pasado. Un silencio lúgubre y pesado llena los espacios abovedados. Los mil ruidos del exterior, vanos ecos del mundo, no llegan hasta nosotros. ¿Iremos a parar a las cavernas de los cíclopes? ¿Estamos en el umbral de un infierno dantesco, o bajo las galerías subterráneas, tan acogedoras, tan hospitalarias, de los primeros mártires? Todo es misterio, angustia y temor, en este antro oscuro...

A nuestro alrededor, numerosas columnas, enormes, macizas, a veces gemelas, irguiéndose sobre sus bases anchas y cortadas en desigual. Capiteles cortos, poco salientes, sobrios, rechonchos. Formas rudas y gastadas, en que la elegancia y la riqueza ceden el sitio a la solidez. Músculos gruesos, contraídos por el esfuerzo, que se reparten, sin desfallecer, el peso formidable del edificio entero. Voluntad nocturna, muda, rígida, tensa en su resistencia perpetua al aplastamiento. Fuerza material que el constructor supo ordenar y distribuir, dando a todos estos miembros el aspecto arcaico de un rebaño de paquidermos fósiles, soldados unos a otros, combando sus dorsos huesudos, contrayendo sus vientres petrificados bajo el peso de una carga excesiva. Fuerza real, pero oculta, que se ejercita en secreto, que se desarrolla en la sombra, que actúa sin tregua en la profundidad de las construcciones subterráneas de la obra. Tal es la impresión que experimenta el visitante al recorrer las galerías de las criptas góticas.
La encumbrada pluma del maestro es discreta al describir la “bomba del sacro,” la “rueda hidraúlica” o el “fuelle de la fragua:” la velada región del perineo, ubicada en el centro yin corporal, que produce la separación del principio vital del húmedo radical en su ascendente órbita celeste; es a partir de esta fuerza real que se ejercita en secreto, por medio de la musculatura del bajo vientre, la arcana ciencia que se encarga de hacer girar la rueda del pozo para extraer los suministros energéticos y que, llegado el momento del nacimiento de nuestro filius philosophorum, transportará a través de los nadis la luz celestial que bañará el rosetón del palacio gótico.

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Los ingenieros y los labriegos de la granja humana

Los padres népticos (originario del griego nifalios νηφάλιος: sobrio, esclarecido), aquellos hesicastas occidentales cuya enseñanza asemejaba al estado de budeidad oriental (proveniente del pali pácrito buddha o bhutta: despierto, iluminado), poseían un intrincado arsenal de consejos para detectar y enfrentar la intrusión demoníaca en la mente de los practicantes. Para estos monjes del desierto que buscaban el silencio y la paz interior, las entidades parasitarias eran la principal fuerza de choque que los alejaban del ejercicio ascético y, principalmente, de la homeóstasis emocional, condiciones necesarias para acceder al estado de contemplación; en la colección de textos Filocalia, leemos:
Si los demonios amenazan aparecer de improviso desde el aire, y abatir y depredar tu mente, no te dejes aterrorizar por ellos ni te preocupes por sus amenazas, ya que te asustan para ver si les prestas atención o los has despreciado del todo.
Este es un consejo valioso dado que a través de nuestra investigación hemos concluido que el temor y la preocupación centrada en estas entidades es una forma de devoción inversa: “siempre nos defendemos de lo que tememos.” Así como la devoción es la cesión voluntaria de energía desde el feligrés hacia una entidad que se la entiende como superior; el temor reverente hacia los seres demoníacos también implica un drenaje de energía, y sería prudente trocar este miedo tan solo en cautela atenta.

La Granja Humana ha sido un blanco frecuente de entidades parasitarias de orden superior que vociferan a sus contactados con espectacularidad teatral, la necesidad de sumisión y devoción; estas majestades exógenas se presentan como dioses únicos, iracundos e impolutos con un mensaje que al ser analizado coincide en gran medida con aquel promulagado por dictadores con personalidades narcisistas y psicopáticas; el prestigioso ingeniero Jacques Vallée en su libro Mensajeros del Engaño (Messengers of Deception: UFO Contacts and Cults, 1979), especula:
Algunos investigadores —en particular Ray Palmer, John Keel, y Salvador Freixedo— han sugerido tanto en sus declaraciones públicas como en conversaciones privadas en que puede haber una relación entre los acontecimientos Ovni y los fenómenos del ocultismo. A primera vista, la mera sugerencia de tal relación es molesta para un científico. Sin embargo, los incidentes descritos en este libro ya han puesto de manifiesto las interconexiones entre la superposición de grupos de ocultismo y sectas, y las organizaciones que participan en la investigación Ovni. Muchos de los fenómenos reportados por testigos implican el efecto Poltergeist, levitación, control psíquico, la curación, y las experiencias extracorporales: cosas muy familiares para los que conocen de literatura ocultista. [...]

Supongamos, hipotéticamente hablando, que en el curso de sus investigaciones algún grupo ocultista haya tropezado con un método para la proyección de imágenes controladas mentalmente; tal vez incluso podría haber aprendido a extender la conciencia humana fuera del cuerpo, o crear distorsiones locales en el continuo espacio-tiempo: una manera de proyectar escenas a distancia, para controlar y amplificar las capacidades psicokinéticas de ciertos individuos, o para crear entidades similares a los “tulpas” del folclore tibetano. [...] ¿Es una hipótesis descabellada? Tal vez. Sin embargo, la Alemania nazi tenía varios institutos de investigación científica trabajando en esta línea desde hace una década, y dos naciones modernas, por lo menos —la Unión Soviética y los Estados Unidos— se sabe que están llevando a cabo programas agresivos de investigación sobre temas similares. La financiación que se requiere en esta área es pequeña; tal vez, varias organizaciones privadas e incluso personas adineradas podrían patrocinar una investigación significativa cuyos resultados podrían producir avances impredecibles. ¿Tales avances habrán ya ocurrido?
¿Y si los Ovnis son el resultado de su aplicación? Tal grupo podría operar a escala internacional, de manera independiente de los gobiernos locales. Podría contar con los recursos de empresas líderes. Se podría tratar de manipular a la opinión pública para sus propios fines. No podría controlar la Ciencia, pero sin duda podría influir en ella. Y podría producir muchos de los efectos que los Ovnis parecen capaces de manifestar. Las personas que controlan esa tecnología “psicotrónica” podrían incluso tener contacto con otras formas avanzadas de conciencia, y conocer la verdadera naturaleza de los Ovnis, o podrían tratar de convencer a los demás que así lo han hecho.
... varios los describieron como
demonios, espíritus, o simples aliens,

del libro UFOs: The Psychic Solution
Este último comentario del doctor Vallée puede colocar las cosas con cierta perspectiva: por un lado existen humanos que siguen el camino de la impecabilidad, enfocándonse en la orientación del Balance y la Contemplación; en la otra vía, un grupo —que Eisenhower denominó como el Complejo industrial-militar (1) y las teorías conspirtativas describen hoy como el Gobierno Secreto Mundial— actúa de forma velada y parece poseer una tecnología que permite la manipulación y programación a gran escala de la humanidad. El primer grupo es asediado interna y externamente por lo que describen bajo el concepto cristiano de demonios o el taoísta de fantasmas hambrientos, mientras que el segundo grupo es beneficiado e incluso asistido por entidades que al manifestarse en el plano físico detonan toda clase de fenomenología anómala, que la Demonología y Ocultismo relacionan con seres detrimentales del plano parafísico, y que en la terminología ufológica se los describen en el apartado de alta extrañeza. En una carta que se expone en el epílogo del último libro del difunto investigador de lo paranormal Joseph Fisher, The Siren Call of Hungry Ghost (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos), una ex-espiritualista comenta:
Tengo un pequeño cartel semejante al suyo 'Los Guías les Asistirán.’ Pero el mío dice ‘Es difícil luchar con un enemigo que ha acampado en tu cabeza.’ Y es precisamente allí donde yace su habilidad: ellos conocen a sus víctimas desde adentro. Conocen nuestras fortalezas, nuestras debilidades, y aquellos que nos hace porfiados. Por eso es tan fácil para ellos manipularnos. He leído con interés su punto de vista que estemos lidiando con ‘almas perdidas.’ Personalmente, entiendo que esto puede ser subjetivo. La típica imagen de un alma perdida es la de una entidad atrapada entre dos mundos, quizá aun ignorante de su muerte física, que le evita reconocer objetivamente su situación. Pero al comparar tal cuadro con las inteligencias arteras que ambos hemos experimentado, me parece que son maestras del engaño: son extremadamente astutas, seductoras y elocuentes, con vastos conocimientos sobre filosofía a su disposición, sean fabricados o no... están capacitados para cooperar enlazados con otros ‘guías,’ como si trabajaran dentro de un sistema global, instrumentado con la idea estratégica de entorpecer y manipular a la humanidad nutriéndola de desinformación y urdiendo engaños en las respuestas a nuestras inquietudes espirituales. Aparentemente tienen poderes ilimitados para la precognición y acceso irrestricto a las coordenadas de tiempo —pasado, presente y futuro— permitiéndoles, entre otras cosas, personificar a quienquiera que necesiten con facilidad. Y esta no es mi idea de una pobre alma perdida tropezándose en la oscuridad. [...]

Más allá de toda duda, de lo que podemos estar seguros es lo siguiente: son muy astutos. Extremadamente inteligentes. Cualquier alma perdida con estas habilidades y tal conocimiento no me cabe duda que encontraría su camino hacia la Luz. ¿Será entonces que no desean hacerlo? Porque si estas entidades son sólo maliciosas por no poder acceder a los planos celestiales, y por lo tanto carecen de conocimiento de un supuesto plano superior, ¿de dónde es que obtienen tan vastos conocimientos filosóficos? Seguramente no será de vivir atrapados en la oscuridad entre los reinos físico y espiritual. ¿Será entonces que no están atrapados?
Quizá la siguiente visión estratificada pueda ayudar al buscador de la Verdad: la manipulación de la humanidad es llevada a cabo por diferentes fuerzas de choque. Por un lado, y coincidiendo con el comentario previo, todos aquellos interesados en conocer la Verdad poseen una marca personal: un soldado de guardia implantado a nivel subconsciente que monitoriza el nivel de sintonía mental de la persona; este implante es perenne y quizá la única manera de desactivarlo sea orientándose plenamente al Balance, dado que se nutre de cualquier desestabilización emocional, y en realidad, fomenta y provoca desequilibrios en el portador al notar cualquier clase de “insurrección gnóstica.” (2) Para ser implantado no hace falta la parafernalia ufológica; sencillamente cualquier desvío profundo del FRV —es decir, de la frecuencia del alma— acarrea la posibilidad de introyectar parásitos etéricos; estos eventos ocurren la mayoría de las veces en las brumas y nieblas de una infancia violenta.

El ojo entrenado seguramente podrá relacionarlos con los agregados psicológicos (los “egos” del Cuarto Camino); nuestra investigación coincide en distinguir los “egos” de los “Grises,” entendiendo a los primeros como las “córtices” de las que se pronunciaba el rabino cabalista Isaac Louria, en una visión similar a la del doctor Carl Jung que los describe como los “seres de sombra destinados a la disolución;” en este sentido, los egos o córtices (3) se sustentan a través de los seres vivos que vibren en una baja frecuencia emocional. El caso de los Grises parece tener dos aristas: como marca personal y como extensiones bi-densidad a cargo de los procesos de abducción; a fines de ejemplificar este “rodeo humano,” traemos a mención el relato del capítulo X (Intelligent Animals) de Journeys Out of the Body del prestigioso Robert Monroe:
Caminando sobre un lado de mi cuerpo había una apariencia humana (sólo podía ver la mitad inferior de su cabeza). Estaba desnudo, sin ropa, y parecía ser masculino. Parecía del tamaño de un niño de unos diez años, de tres pies de alto, con piernas delgadas, poco vello púbico, y genitales subdesarrollados. Con total tranquilidad, como si se tratara de algo cotidiano —como un niño que monta su caballo favorito— pasó una pierna sobre mi espalda y se encaramó sobre mí. Podía sentir sus piernas alrededor de mi cintura, su pequeño cuerpo apretado contra mi espalda. [...] Sin duda era de forma humanoide, pero después de reflexionar, no tenía la percepción de una inteligencia humana: parecía más un animal, o algo cercano entre ambos. Me sentí insultado por la completa seguridad con la que se acercó y se adosó a mi espalda. Se mostró confiado en que no sería detectado, quizás a través de una larga asociación con los seres humanos a los que se acoplaba de manera invisible. [...]

Llegó a ser una gran contienda (aunque no percibí maldad de su parte, sólo un esfuerzo para volver a adosarse a mi), y estaba a poco de ingresar en estado de pánico. ¡Ya estaba sobre mi cabeza otra vez! Pensé en encender un fuego y tratar de quemarlo, hacer algo, cualquier cosa. Parecía no haber manera de evitar que subiera sobre mí hasta que ingresé en estado de furia; fue en aquel momento que ingresó en escena otro ser pequeño más
[...] Pero cambiaron su estrategia: intentaron camuflarse como la presencia de una de mis hijas, parecían saber de inmediato que este deliberado disfraz crearía confusión emocional en mí al asociar su presencia con el amor por mis hijas, y evitar así enfrentarme o deshacerme de ellos.

Cuando me di cuenta de su truco, los dos desistieron del camuflaje. Desesperado por una solución, pensé en el fuego, y esto parecía ayudar un poco. Sin embargo, tengo la impresión de que los dos estaban entretenidos, como si no hubiese cosa que pudiera hacer para hacerles daño.
Imagen del libro “Der Geheime Bund”
(El Pacto Secreto) de Mark Hedsel,
la percepción de los parásitos
etéricos en el arte medieval
Si consideramos que el nivel de consciencia de un alien Gris es similar al de un ser humano pero en distinto soporte de la materia (e.g. los humanos encarnados se encuentran en Tercera Densidad, mientras que los Grises parecen ser una construcción artificial con materiales híbridos de Tercera y Cuarta Densidad), podríamos entender a los implantes como parásitos etéricos invisibles a la percepción humana pero que influyen sutilmente a nivel emocional, mental y endócrino; estas entidades se adosan al periespíritu de un humano de quien necesitan nutrirse a partir de su orgón detrimental (fuerza vital distorsionada hacia las emociones negativas); esa es la razón de la “mala suerte” que los rodea, pues mucho de su trabajo consiste en manipular arteramente el área de influencia o esfera de dominio del individuo huésped, en especial sobre aquella área que obtenga el mejor “rinde emocional.” (4)

El siguiente nivel de manipulación es más enfocado: consiste en utilizar a estas inteligencias endosomáticas como interfaces con un nivel superior de consciencia. Si la subyugación del humano resulta efectiva, las fuerzas negativas obtienen una especie de “robot programado,” que puede actuar como una extensión terrestre de sus mensajes y caprichos. Este “robot programado” tiene habilidades psíquicas congénitas que de ser ejercitadas culminarán en el surgimiento de un médium, también denominado con el término “contactado,” y el procedimiento estándar consiste en la seducción y reclutamiento de seguidores que conlleva a la creación de una secta y más tarde en el establecimiento de una religión teócrata. No debemos desconsiderar la posibilidad de que todo un pueblo resulte sometido a una entidad entrópica y podamos argumentar entonces la propagación del programa exógeno a un “pueblo elegido.”

Tanto las inteligencias endosomáticas que han sido implantadas o introyectadas en los humanos, como las inteligencias exosomáticas (5) que administran y configuran a las primeras (de las cuales oímos sus voces a través de los médiums), las podríamos denominar como los labriegos: su tarea es manipular al ganado humano hacia un régimen estable de producción de loosh; y como sabemos el loosh fermenta a través de las emociones negativas, el sufrimiento inconsciente y la devoción. Cuando un humano descubre que es manipulado o logra cierto nivel de despertar, generalmente el labriego responsable ha fallado en su tarea y es “recompensado” con la encarnación física.

Por encima de este nivel de consciencia, escalonado varios pisos por encima de la humanidad, existe otro estadio aun más elevado; los textos rosicrucianos los señalan como los Arcontes del Destino y nosotros hemos elegido el título de ingenieros antropecuarios, dada su desconsideración supina a los seres de menor consciencia, que los habilita a manipulaciones masivas: tanto a nivel regional (guerras, enfermedades, hecatombes, etc.) o incluso en un contexto planetario (inundaciones globales o casos de extinción masiva). La capacidad de estos ingenieros dista de cualquier elucubración humana, siendo los responsables directos de la manipulación genética de la humanidad, al cegarnos de las posibilidades naturales de percibir reinos de consciencia superior, donde las restricciones entrópicas —los grises muros de nuestra realidad humana— son tan sólo un mal sueño.

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Esquizofrenia: el demonio al control

Cuando concluía el que sería su último libro, Disneyland of the Gods, nuestro respetado John Keel buscaba con desesperación alguna obra que lograse derrocar la negligente creencia en que el hombre es el dueño de sus actos:
Los años setenta fueron llamados “Década del Ego” porque el egoísmo y la avaricia se convirtieron de repente en cualidades aceptadas. Esta obsesión por el ego fue aún más destructiva que la manía de “Pensamiento Positivo” que barrió la década de los cincuenta y destruyó el razonamiento crítico: una habilidad muy importante y necesaria en este mundo moderno. En un lapso de veinte años nos convertimos en un grupo sin facultades críticas, dedicado enteramente a los intereses personales y descartando todo lo demás. Era natural que hubiera una búsqueda frenética de creencias factibles en los años ochenta y noventa. Las personas con mentalidades tan limitadas de la era de la televisión, necesitaban de alguien que les dijese qué hacer ya que no tenían la capacidad del razonamiento crítico necesario para ponderar la validez de los sistemas de creencias que perseguían.
Somos robots bioquímicos controlados desesperadamente por fuerzas que pueden azuzar nuestros cerebros, destruir nuestros recuerdos y usarnos de la manera que ellos consideren conveniente. Ellos han estado haciéndolo desde siempre. Estamos atrapados en un juego de póquer que se juega con las cartas marcadas. Sin embargo, en los últimos años de este siglo, somos como el jugador inveterado que, cuando se le informa de que el juego es una trampa, se encoge de hombros y dice: “Ya lo sé ... ¡pero es el único juego en la ciudad!”
Como nuestro deber es, ante todo y en palabras del ilustre Fulcanelli, ayudar a los que no se nutren de quimeras, escribiendo sólo para ellos, sin preocuparnos lo más mínimo de los demás, pretendemos profundizar en la mafia del casino donde se desarrollan estos juegos de póquer, introduciendo un extraño libro, vedado y olvidado, como toda obra que arroja luz sobre la ergástula humana; el relato llamado Operators and Things —escrito por una mano que se recupera de la esquizofrenia— (1) comienza con una alegórica anagogía a lo que hoy entenderíamos bajo el fenómeno de Visitantes de Dormitorio:
Digamos que cuando mañana despierte, encuentra al lado de su cama a una extraña entidad con piel de escamas púrpuras que le informa que acaba de arribar de Marte, que se encuentra estudiando a la especie humana y que ha seleccionado su mente para una clase de examen que quiere hacer.

Mientras intenta sosegar su terror, este ser camina con toda tranquilidad hacia la silla donde cuelga su ropa, arroja su enroscada cola sobre ella, y le informa que sólo será usted quien pueda verle y oírle. Al fijar sus afilados ojos en usted, le advierte que no revele su presencia: si intenta hacerlo, sencillamente lo asesinará en el acto.
[...]

Si goza de cierto temperamento y control, tal vez pueda llevar su secreto con usted durante algún tiempo, antes de que alguien sospeche que algo inusual le ha sucedido. Un amigo puede notar que parece un tanto angustiado y quizá le sugiera que le prestará una oreja para que descargue sus problemas. Rechazará su consejo. Obviamente, tal acción resultaría solamente en su muerte instantánea y en la de su confidente. En cambio, se vuelve más cuidadoso en su comportamiento y el recogimiento se convierte en su estrategia; no cesa de rezar desesperadamente para que la entidad de Marte complete su investigación y todo vuelva a ser como era.
¿Obra de ficción? Tal vez. ¿Quimera? Quizás. ¿Locura? Puede ser una muy especial: aquella que delate sin tapujos a los invisibles guardias que pululan por los penumbrosos pasillos y sombríos recovecos, encargados del despliegue argumental en la tragedia de enredos que entendemos como realidad humana. No obstante, el atento lector ya recordará que oportunamente habíamos comentado sobre los parásitos de la mente; los denunciamos como la velada legión que actúa en la confección de los sincronismos negativos; incluso hablamos sobre su nivel de consciencia, que no siempre se ajusta a la antropocéntrica idea de una larva astral o alma perdida; nos permitimos informar y alertar que eran astutos, inteligentes y maestros de las subrepción: su necesidad de sustento y la amenaza a volver a encarnar son argumentos suficientes para que su trabajo lo desarrollen, cobijados entre los oscuros intersticios del subconsciente, con sumo cuidado. Quizá, el desaparecido Joseph Fisher corrió finalmente hacia al precipicio de Elora Gorge con esa inquietud en su mente: (2)
A menudo las diversas entidades respondieron a sus clientes que tenían muchos guías trabajando a su alrededor: se dijo que había operadores especializados en los hechos de salud, en la carrera laboral, cierto grupo específico en los asuntos de romance y orquestación de relaciones de pareja, y otros aplicados en la creatividad y demás. Esto contradecía un tanto las enseñanzas de nuestros guías que sostenían que cada uno de nosotros tenía sólo un guía personal, aunque se aclaró que era asistido por un séquito de aprendices.
Pero el escenario que desea transmitirnos este extraño libro es un tanto más oscuro; el ojo conspiranoico brillará extasiado al destilar del relato su pálpito confirmado que nuestra realidad es una falsedad: un espejismo de ensueño que arrastra al hipnotizado rodeo humano de un cotidiano ordeñe emocional hacia un triste y lamentable matadero de ilusiones. ¿Acaso en los niveles superiores de consciencia, las supinas entidades negativas han confeccionado una industria de la manipulación humana?

Nuestra investigación nos ha conducido a considerar que la manipulación hiperdimensional es gestada a través de una estratificada pirámide de control; para el ojo entrenado nos complace informar que, los temidos reptoides de la parafernalia ufológica —aquellas entidades negativas de consciencia superior cuya proyección en tercera densidad se aprecia como “dracomonoide”— parecen ser sólo las mascotas de otro afilado y menos rudimentario nivel superior, investidos en prendas que a primera vista podrían parecer dignas e impolutas pero que por debajo esconden las más profanas de las visiones; más abajo del zigurat cósmico, pero aun en las brumas y nieblas de la Cuarta Densidad, existen varias fuerzas de choque, que se ajustan de acuerdo al encabritado nivel de voluntad del ser humano a doblegar; Trevor James Constable en su inspirado libro The Cosmic Pulse of Life nos alienta en este sentido:
[...] el Dr. José Delgado en la década de 1960 demostró como lograr el “control” sobre los seres humanos inyectando diminutas corrientes eléctricas en áreas específicas del cerebro. Prácticamente cualquier tipo de respuesta emocional podría ser evocada por estímulos eléctricos, que van desde el placer a través del miedo y la rabia. Crudo pero significativo, estos experimentos requirieron la inserción en el tejido cerebral de finos alambres, semejantes a un cabello, para transportar los impulsos eléctricos. No obstante, la radiónica, aun en su infancia, evita la necesidad de cables. El tejido cerebral puede sintonizarse directamente desde cualquier punto del mundo: o también, desde el espacio exterior. [...]
Una capacidad mucho más allá de esto debe atribuirse a los operadores de los OVNIs que han sido vistos, rastreados y fotografiados en nuestra atmósfera y más allá. Un análisis experto revela a estos visitantes como maestros de la propulsión etérica. Habiendo observado estas capacidades bioenergéticas, se podrá concluir que su tecnología nos supera [...] imagínense lo mal preparados que estamos para tratar con estas entidades, que pueden sintonizar bioenergéticamente la médula oblonga de cualquier ser humano: el switch central de nuestro cerebro. Estas entidades carentes de cualquier ética pueden, y de hecho así lo hacen, manipularle arteramente para que usted piense literalmente lo que ellas pretenden: esa es su forma de operar... los seres humanos estamos bajo su control.
Aquí deseamos volver a introducir un comentario bastante escondido del libro El canto de sirena de los fantasmas hambrientos de nuestro respetado y tempranamente desaparecido Joseph Fisher, pero que nos parece de suma importancia para dilucidar —aunque más no sea una ínfima parte— el oculto mecanismo de la canalización mediúmnica bajo trance; no obstante, considere el lector que lo expuesto a continuación proviene de una entidad descarnada, un “guía” u “operador:” (3)
[...] después de dos meses de mensajes transmitidos por Russell [el “guía” anfitrión], el cuerpo de Aviva [la medium] se retorció y comenzó a expresarse con un pomposo acento inglés a través de sus labios. Evidentemente, Ernest [otro “guía”] estaba contento de estar hablando con su propia voz:
“Creo que tal vez haya llegado a dominar el truco. Se necesita un buen montón de energías. Aunque espero perfeccionar con maestría este arte. Ah, esto es un poco más difícil de lo que pensaba. Ciertamente no es como volar un avión, ¿no es verdad?”
La habitación estaba en silencio por la nueva presencia vocal. Sorprendido de ver movimiento en el diafragma durante el trance de Aviva, Tony le dijo a Ernest lo que había visto y le preguntó si su inexperiencia era la culpable:
“Bien,” respondió Ernest, “se podría decir que hice algo que no estaba en los manuales. Hice un descenso un tanto pronunciado hacia eje del encargo de Russell.”
El “descenso hacia el eje” era una referencia a la cámara central de la mente de Aviva, que los guías habían mencionado muchas veces. Esta cámara central conectada con el “cuarto nivel de la mente,” era el área específica utilizada para la toma de contacto.
Cura de dos poseídos
(θεραπεία δύο δαιμονιζομένων)
Ante tal cuadro boschiano y conspiranoico que denuncia a humanos interconectados con patéticos cables y enchufes etéricos, los doctores de la mente, desde su elevado sitial provisto por las anquilosadas instituciones académicas, nos regalarán una mueca divertida y estarán prestos a socorrernos con el disciplinario cilicio psicotrópico, apadrinados por las altas asociaciones farmaceúticas. Por supuesto, los “Operadores” de O'Brien son todavía más explícitos llegando a una hipérbole un tanto cínica pero no carente de lapidaria objetividad sobre nuestro ejercicio cotidiano de la libertad:
Ustedes son “Cosas.” Sí, por supuesto. Piense en la palabra con una inicial en mayúscula, si lo prefiere; tal vez, pueda ayudar un tanto a su ego. Todas las personas como tú son Cosas para nosotros. Cosas cuyas mentes se pueden leer y cuyos pensamientos pueden ser iniciados y cuyas acciones pueden ser manipuladas. ¿Esto te sorprende? Pasa todo el tiempo. Aunque es cierto que tienen algo, pero mucho menos de lo que imaginan, de libre albedrío. Una Cosa hace lo que los Operadores quieren que haga, sólo les queda la impresión de que sus pensamientos se originan en su propia mente. En realidad, tú por el sólo hecho de saber esto, tienes ahora más libre albedrío que la mayoría de tu clase nunca ha tenido jamás. Por lo menos sabes que lo que estamos diciendo viene de nosotros, y no de ti.
[...] todos los Operadores juegan con sus Cosas el “Juego del Gancho.” No hay una mejor manera de mantener tu ingenio afilado. Dos Operadores tratan de ponerse en una posición en la que uno de ellos termine en una situación complicada y deba pagar a su oponente para sacarlo. Por ejemplo, [...] el otro día una Cosa fue asesinada en un accidente ordinario. Cayó escaleras abajo y se rompió el cuello. [un Operador] le apostó a otro para que pareciera que su Cosa la había asesinado. [El Operador] maniobró a la Cosa para que hiciese determinados comentarios que realmente hicieron parecer como si hubiera tenido algo que ver con la muerte de la otra Cosa [...] Si hubiese tenido más tiempo, [el Operador] habría tratado de incriminar a alguien más y salirse del juego. Ese tipo de maniobra se permite en todas los “Juegos del Gancho.” Ahora, si [el Operador] no hubiera podido enganchar el anzuelo, habría tenido que pagarle a su contrincante veinte puntos. Esa es la forma en que funciona el juego y en el cual se pueden ganar o perder Cosas para afrontar las deudas.
Desestimamos seguir pregonando argumentos para animar a la lectura de esta obra singular y brillante. El ojo entrenado comprenderá que es inútil hacer el trabajo por el otro; aunque nuestra estima y consideración esté siempre con aquellos infatigables buscadores de la Verdad, entendemos que cada uno debe hacer su insustituible labor, cargando la mítica cruz del esfuerzo como nos enseña el simbolismo sagrado de nuestro amado redentor. No obstante ello, pretendemos no dejar cabos sueltos y reanudar el sentido de ganancia de este juego de póker donde, no se equivoque el lector, sólo somos las fichas; por lo tanto, no se desestime rápidamente el concepto que hemos comentado en varias oportunidades sobre el loosh:
El ganador en este juego resulta ser el Operador que puede obtener la mayor reacción emocional de una Cosa, es por ello que parte de su entrenamiento consiste en extraer el terror y pavor hasta el colapso de un sistema nervioso. Una buena estrategia resulta entonces en controlar las propias reacciones, [...] en particular aquellas en las que se es excesivamente mecánico.
* * *
*

La canalización como hilo conductor del ocultismo

La posibilidad de un Cosmos tripartito hereda la inquietud de la comunicación entre sus diferentes estratos. Ahora bien, la inquietud se aclara al considerar el concepto de las Densidades de Consciencia: en este sentido y utilizando el vocabulario matemático de Teoría de Conjuntos, como las consciencias inferiores tienen una relación de inclusión frente a las superiores, estas últimas —dada su graciosa posición en las escalinatas de la Creación— podrán conocer y estar al tanto de lo que ocurre en las primeras. Asimismo, haciendo uso de las séfiras del árbol cabalístico —semejante al Irminsul sajón, siendo el arte-facto de la Kabbalah de la tradición judía— el fenómeno de canalización, visto desde una óptica informática, se puede considerar como el pasaje de información desde una sefira hacia otra inferior.

Citando los impecables trabajos de la catedrática inglesa Frances A. Yates, la filosofía isabelina se vio nutrida de una enorme cantidad de material canalizado, en especial mucha de la tradición oculta rosicruciana provista por John Dee. No obstante, nuestra investigación nos conduce a incluir indirectamente los trabajos del sacerdote católico Marsilio Ficino, filólogo renacentista de elevado prestigio en las órdenes masónicas —en particular la Golden Dawn y no es un dato menor que según Jean-Michel Angebert en su obra Hitler y la tradición cátara la tildara como la compañera británica de la Sociedad Vril alemana— por su traducción, entre otros textos, de la Teología Platónica, pero sin desconsiderar el resplandeciente trabajo del siglo XIII del filósofo sefardí Moisés de León: El Zohar, que dio origen a la tradición cabalística, y que más tarde fue enriquecido y sistematizado por el rabí Isaac Luria.

Es así que la tradición rosacruz y masónica inglesa está basada íntegramente en material canalizado por diferentes médiums, camuflados bajo la intachable mística religiosa y ocultista, vistiendo desde pulcros hábitos sacerdotales, reverentes kipás y culiminando en el extraño contactismo de Edward Kelley. No obstante, con la excepción de los textos platónicos, las vasijas para la recepción de estos mensajes superluminales siempre correspondieron a feligreses de religiones teócratas, correctamente dicho, el establishment anglo-sionista. Un vislumbre de este cruce de tradiciones que tienen a Dee como compilador final podemos leer en La Filosofía Oculta en la Época Isabelina:
[Dee] había sembrado potentes semillas que crecerían y darían una extraña cosecha, pues ha sido demostrado que los llamados “manifiestos rosacruces” publicados en Alemania a principios del siglo XVII tienen una fuerte influencia de la filosofía de Dee, y que en uno de ellos figura una versión de las Monas Hieroglyphica. (1) Los manifiestos rosacruces exhortan a llevar a cabo una reforma universal en todo el mundo por medio de la magia y de la Kabbalah. La apertura de la mágica tumba del mítico “Cristián Rosa Cruz” (Christian Rosencreutz) es la señal del principio de la reforma general. Este personaje, en uno de sus aspectos, es quizás un recuerdo teutonizado de John Dee y de su Kabbalah cristiana, lo cual confirmaría la hipótesis, ya anteriormente expuesta, de que “Kabbalah cristiana” y “pensamiento rosacruz” pudieran ser sinónimos.
Llegados a este punto, intentar introducir la componente ufológica (y por consiguiente la demonológica) pareciera contaminar la exquisita pero no tan bien conocida historia del dogma subyacente tras los rituales y ceremonias que se destilan en las sociedades secretas: la alta alcurnia que detenta el poder tras varias instituciones que claramente forman parte de las extensiones sociales del sistema de control hiperdimensional. Recordemos, en palabras de nuestro respetado John Keel, la síntesis sobre el fenómeno ufológico (Mothman Prophecies, 1975):
En lugar de pensar en términos de extraterrestres, he adoptado el concepto de ultraterrestres: seres y fuerzas que coexisten con nosotros, pero están en otro marco de tiempo; es decir, operan por fuera de los límites de nuestro espacio-tiempo continuo pero tienen la capacidad de cruzar hacia nuestra realidad. Ese otro mundo no es un lugar, tal como Marte o Andrómeda son lugares, sino más bien, un estado de energía.
[...] En otras épocas fueron considerados como el diablo encarnado: vestidos de oscuros hábitos y montando caballos negros. Más tarde aparecieron en carretas siniestras e incluso en coches fúnebres. Hoy su atuendo son los platillos voladores que aterrizan durante la noche en remotos lugares.
[... estas apariciones] son transmogrificaciones de energía bajo el control de algunas inteligencias extra-dimensionales desconocidas. Estas inteligencias controlan eventos importantes manipulando mediante el fenómeno de la iluminación mística. Nuestras religiones se basan en el antiguo conocimiento de estas inteligencias y nuestra lucha por reducirla a términos humanamente aceptables.
Pero si asociamos estas inteligencias desconocidas con un nivel superior de consciencia que tiene a la humanidad como sustrato alimenticio, podemos hallar una respuesta esclarecedora a la manipulación que han recibido los contactados a lo largo de la historia. En la introducción de su libro John Dee's Five Books of Mystery, Joseph H. Peterson formula un acertado comentario al respecto:
El accionar de Dee y Kelley puede ser comparado con los recuerdos recuperados de los abducidos por OVNIs, en los que un “hipnotizador” coloca al “testigo” en un estado sugestionable y, a través de preguntas directas, logra llegar a todo tipo de “recuerdos.” [...]
Otra similitud con los fenómenos OVNIs es la aparente naturaleza tramposa de las entidades. Parecen combinar elementos convincentes con aparentes tonterías de una manera que ha llevado a algunos investigadores a teorizar una manipulación psicológica profunda. La sospecha de Uri Geller de que sólo había un “maldito payaso que estaba jugando con nosotros” suena de manera inquietante y similar a muchas de las quejas de Kelley.

Otra evidencia significativa reside en las diversas predicciones precisas (por ejemplo, la decapitación de María Antonieta, la Armada Española, la vuelta de los judíos a su tierra). Sin embargo, estos deben ser sopesados con las predicciones que no fueron precisas (por ejemplo, las profecías apocalípticas, el futuro de Laski). Otro acontecimiento que merece ser mencionado es una conversación secreta entre Dee y los
entidades, realizada en griego para evitar que Kelley la comprendiera. Aparte de este incidente, el uso de los entidades del latín parece reflejar la educación limitada de Kelley en ese idioma. Cuando usan el latín, tienden a entregar respuestas fijas y evitar el discurso. También, como notó Calder, las entidades “aumentan su fluidez a través de los años.”
La canalización desde las distintas
orientaciones de las séfiras:
siniestra, balanceada y diestra
El ojo entrenado podrá observar varias cuestiones que se han repetido en la actualidad en el material canalizado de la New Age: en primer lugar, los mensajes parecen tener un propósito oculto y, luego de un análisis crítico, es evidente que provienen de más de una fuente con diferentes objetivos. En segundo lugar, las predicciones tienen un bajo umbral de ocurrencia (es como si se predijeran todos los futuros posibles, no sólo los futuros probables). Y en tercer lugar, las fuentes encumbradas y orientadas al Balance son las que formulan las respuestas más elaboradas conteniendo una aparente esteganografía semántica que aporta capas de significado adicionales de acuerdo al nivel de conocimiento del lector. (2) Para reforzar este punto de vista, considérese la respuesta que la fuente Cassiopaea indica sobre el material isabelino de John Dee (sesión del 22 de Noviembre de 1997): (3)
P: (Laura) John Dee supuestamente tuvo una visión del Ángel Uriel quien le brindó una piedra negra muy pulida, en la que miraba para comunicarse con otros reinos. Esto suena muy parecido a la psicomancia. Bien, estos seres aparecerían en la superficie de la piedra y le revelaban todos los secretos del futuro. Esta no era una piedra imaginaria porque ahora reside en el Museo Británico. Sin embargo, John Dee se contactó más tarde con Edward Kelly que era, al parecer, un completo estafador. ¿Qué tipo de seres canalizaron Dee y Kelly al conjurar a través de su piedra pulida?
R: Cuarta Densidad.
P: ¿SAS
[Servicio A Sí mismo] o SAD [Servicio A los Demás]?
R: Ambos.
Dicho esto, y sólo con vistas en ampliar la visión antropocéntrica, entendemos que la canalización es la única herramienta para obtener información de realidades superiores. Pero permítasenos distinguir la usual canalización mediúmnica de la iatromántica: en la primera se es poseído (¿o abducido?) en mayor o menor medida por una entidad de consciencia superior, mientras que en la segunda, la incubación solar facilita el acceso a estas sublimes realidades, y al tener una mayor consciencia —es decir, reteniendo la capacidad crítica y no actuando de manera pasiva— la posibilidad de una interferencia detrimental es minimizada. Nuevamente la máxima resulta evidente: el conocimiento protege, la ignorancia debilita.

Para concluir este análisis inicial, traemos nuevamente a mención el trabajo del difunto investigador de lo paranormal Joseph Fisher, The Siren Call of Hungry Ghost (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos), cuando se le brinda un acertado consejo durante las transmisiones iniciales:
Me encorvé sobre la figura dormida de Aviva [la médium]. Roger [el facilitador] se sentó en su posición habitual, sus manos cruzadas sobre la espalda del sofá. La consciencia de Aviva se había extinguido en el letargo y Russell [el “guía” canalizado] estaba al mando, pronunciando cada sílaba de manera vehemente en su selecto inglés. Su confianza en sí mismo me ponía nervioso.
“¿Crees,” le pregunté, “que sería una buena idea ponerme a escribir un libro sobre los guías?”
“En este momento no,” replicó Russell abruptamente, “no tienes suficiente conocimiento.”
“Me refiero a comenzar la investigación para escribir un libro.”
“Si comienzas ese libro e investigas a fondo y si, por supuesto, no das por sentado nada. Y si, cuando estés satisfecho con tu investigación, e indagues en tu investigación… sí, tal vez para ti, por la naturaleza de tu trabajo, los temas en los que has estado involucrado, esto sería una buena cosa. Pero yo diría que tal vez estás entrando en terreno peligroso. En la medida que continúes con las preguntas, siempre y cuando continúes con tu propio desarrollo, mientras no impidas el trabajo avanzado de los guías, sí, esto podría ser muy bueno para ti. Pero…”
Supe, por el tono de voz de Russell, que una advertencia era inminente.
“… quisiera advertirte que no hay nada que se pueda tomar como valor aparente. Si es sencillo de creer o de ser sostenido con fe por su valor aparente, entonces quizás seas algo que... carece de valor.”
“¿Tienes el pálpito de que debería ir con todas esas personas que afirman estar en contacto con sus guías y establecer cuál es el papel de un guía?”
“Quizás lo primero que debas esclarecer es si se trata realmente de un guía, en realidad, un guía o un espíritu juguetón que no es un guía en absoluto.”
Naturalmente, deseaba conocer la diferencia entre uno y otro.
“Te encontrarás que donde hay espíritus juguetones, o incluso lo que podría llamarse impostores, hallarás más Almas, confianza ciega, aceptación sin cuestionamientos. Si no puedes reconocer uno del otro con rapidez, puedes encontrarte en una situación de trampa de almas… Eres es un hombre inteligente. Has elegido bien. Pero debo advertirte: incluso el más inteligente entre nosotros será, y lo seguirá siendo, capturado en una trampa de almas.”
Le pregunté a Russell por algunos consejos sobre cómo evitar esta suerte que sonaba tan miserable. Me respondió advirtiéndome vehementemente que antes de llevar a cabo mi investigación, me armara de una gran actitud de autocrítica y un aluvión de perspicaces preguntas.
“Debes proceder en el campo de trabajo —si tienes la intención de proseguir con ello— con una cantidad deliberada de escepticismo, una gran cantidad de conocimientos y una gran cantidad de preguntas precisas que, de hecho, separará lo real de aquello que es creencia básica, misticismo o falsedad. ¡No aceptar respuestas aparentes! ¡Cuestiona! ¡Pregunta todo el tiempo! Y si las preguntas no son respondidas de manera satisfactoria, pregunta y vuelve a indagar nuevamente.”
Russell hizo una pausa. Cuando volvió a hablar, su voz era más suave, más simpática.
“Puedes agitar el avispero y molestar a unos cuantos con este trabajo. Sin embargo, ya has molestado mucho antes y seguramente lo harás de nuevo. Has alterado las apariencias anteriormente con la naturaleza de tu trabajo. El lápiz tiene un mensaje poderoso.”
* * *
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Kabbalah: los senderos de la rayuela cósmica

Cuando nuestros amados Buscadores de la Verdad se adentren por el incierto sendero que los logre exiliar definitivamente de la confinación física, deberán proveerse no sólo de la luz del conocimiento, sino de un mapa que los guíe hacia la Vía Sublime distinguiéndola de las rutas accesorias del Laberinto del Aprendizaje. Bajo este mapa místico, existen tres tentaciones las que debieran ser sopesadas a la luz del balance:
La Kabbalah como una exégesis
del microsmos humano
  1. la influencia biológica nos conmina a perpetuar la especie, cuando en realidad esconde el hecho de seguir nutriendo de esclavos a los directores del plano físico; pocos humanos, aun aquellos en los que pareciera arder el fuego de la rebeldía e independencia, logran superar esta valla astutamente introyectada
  2. el condicionamiento social y religioso junto a la manipulación psíquica son los obstáculos más comunes en los que se trastabilla emocionalmente: la egrégora humana desvía la independencia y anquilosa las posibilidades, simulando la seguridad que emana de la multitud y la costumbre secular; pero cuando se logra asomar la cabeza por encima de estos mecanismos sociales, surge sin demora el control hiperdimensional, en un marco de ataque bajo la apariencia onírica; el Buscador sólo tendrá vagos recuerdos del incidente, pero su cuerpo se lo recordará cada noche subsiguiente;
  3. finalmente, el aspecto que nos compete ahora analizar, es la orientación espiritual que luego de sortear las duras pruebas anteriores pueda distorsionarse hacia el desbalance, ya sea del sendero siniestro de servicio al ego (considerándose superior a los demás) o del sendero diestro, sirviendo indiscriminadamente a los demás (desconsiderándose a uno mismo); la senda media es aquella que aplica discernimiento, balanceando el servicio de ayudar a otros sin perjudicarse a uno mismo.
Para aquellos Buscadores que han comenzado a despabilarse y entender que la vida en el plano físico no es más que una artera invención de reingeniería hiperdimensional, diseñada para obtener velados réditos de una descomposición orgánica controlada, entenderán que tal cuadro boschiano puede acarrear más de una disonancia cognitiva. Nuestra visión, empero, contempla que el plano físico es tan sólo el lúgubre sótano de un Cosmos con pisos superiores menos restringidos y más iluminados, en donde otras formas de vida basadas en materia no corpuscular —o, desde nuestra perspectiva, en estados energéticos o plasmáticos— pueden elegir con más facilidad orientarse hacia un sendero no predatorio que los encamine hacia la omnisciencia espiritual; en Secret of the Saucers se le informa a Orfeo Angelucci:
“Es todo una cuestión de la escala vibratoria en la que se esté operando,” explicó. “La frecuencia de vibración de la materia densa, que constituye el sustrato del planeta Tierra, es extremadamente baja, por lo tanto, los cuerpos terrenales son lentos, densos y pesados. La tasa vibratoria aquí es bastante más alta y la materia tan tenue que parece, desde un medio físico denso como el vuestro, inexistente; pero como ahora te encuentras en un cuerpo con una escala vibratoria acorde, los fenómenos de este mundo te son tan reales como en tu mundo: la Tierra.”
En cierto sentido, deseando comunicar cierta paz de espíritu con vehemencia pero sin exageración, es el Buscador quien ha resuelto someterse a los desasosegados fuegos de la inclemencia corpórea para convertirse —de contar con el conocimiento, la disciplina interna y la pericia externa, y la irreemplazable actitud— en su conquistador y vencedor.

La fuente Cassiopaea ha brindado una estratificada visión del Cosmos en siete densidades: (1) la primera, la más material y entrópica; la séptima, la consciencia pura creativa. Si fusionamos esta visión con el modelo provisto por el magisterio taoísta, observamos una compartimentación de tres “reinos,” donde las dualidades del Yin-Yang actúan articuladas en diferentes graduaciones: el plano físico, con la más marcada influencia de la energía Yin; el plano etéreo, con una dualidad en balance; y el plano espiritual con la supremacía de la energía Yang.

Síntesis de las enseñanzas místicas
orientales y occidentales
(2)
En la literatura mística judía, hallamos en El Zohar una resplandeciente exégesis que se podría resumir con la frase: “Los seres que viven Debajo, dicen que Dios está en las Alturas; mientras que los Ángeles en el Cielo, dicen que Dios habita en la Tierra.” Y desde la colegiatura occidental rosacruz vemos algo semejante: Robert Fludd, médico, filósofo y reconocido cabalista de la época isabelina, nos brinda una explicación del Cosmos que es a la vez el Aleph Luminoso y el Aleph Tenebroso, fragmentado en tres grandes reinos:
  1. el mundo empíreo (el Cielo), donde la luz excede a las tinieblas;
  2. el mundo etéreo, donde la luz y las tinieblas se equilibran en forma de éter;
  3. el mundo elemental, donde las tinieblas dominan sobre la luz y producen los cuatro elementos.
Desde este enriquecido punto de vista, podemos entender mejor al arte-facto de 22 aristas y 10 vértices que es el árbol cabalístico, observándolo como un grafo de dependencias cognitivas de una academia cósmica: cada escalón sefirótico representaría un nivel de consciencia, donde las entidades necesitan encarnar para obtener, una vez trascendido, el título correspondiente de la respectiva orientación espiritual; Thomas Minderle, en su tratado sobre Principios para la Evolución Espiritual, explica:
Dentro de la jerarquía negativa, los seres se obligan mutuamente a evolucionar a través de la competencia constante, la manipulación, el engaño, la extorsión y la violencia. Dentro de la red positiva, los seres se ayudan entre sí y evolucionan a través de la creatividad, la compasión, la enseñanza, el intercambio y el aprendizaje.
Lograr la integración consiste en dos cualidades: obtener las lecciones necesarias para interactuar armónicamente dentro de la polaridad intrínsecamente propia, y posteriormente haber ganado las lecciones necesarias para interactuar conscientemente con la polaridad opuesta.
Entendida nuestra concepción, el objetivo que pretendemos no será abrumar con otra exégesis teñida de misticismo sobre el Arbol del Cosmos; tan sólo nos permitimos brindar un panorama que integre la Kabbalah con las orientaciones espirituales, ya sea que se elijan los senderos iterativos de la piedad (sefirótica) o severidad (klifótica), o se opte por la integración inteligente de ambas que nos exonera de la necesidad de reencarnar, y sobre la que toda entidad orgánica deberá polarizarse para abandonar con “vida” la realidad física.

Los senderos del Árbol Cósmico:(3)
el siniestro de la severidad klifótica,
el recto de la piedad sefirótica, y la
trascendencia a través de la integración
En este sentido, el centro mental de la humanidad terrestre reside en la sefira siniestra del tercer nivel de consciencia, y en la enorme mayoría de los casos, se encuentra desconectado de las emanaciones en los niveles superiores. Empero, esto no la aisla de comunicaciones esporádicas: ciertas sefiras pueden actuar como resortes y contrapesos que la afecten ya sea para influenciarla en una u otra dirección. Una abducción extraterrestre podría verse como una sefira siniestra superior que desconsidera el libre albedrío de una sefira inferior, afectando la línea de continuidad en la experiencia humana e inyectando patrones psíquicos para amoldarla a sus designios. Del mismo modo, una intervención divina sería la respuesta de una sefira trascendente a una solicitud que respeta y honra la libertad de una sefira inferior.

Asimismo, el fenómeno de la canalización —ya sea que el médium permanezca en trance inconsciente, o por el contrario, cuando efectúe una comunicación iatromántica, por medio de los centros psíquicos superiores en los opera el discernimiento— puede verse como el intercambio de información entre sefiras, aunque, y sobre todo en el caso de la primera, no necesariamente en su orientación más trascendente. Pero enfocándonos en la canalización iatromántica, es decir cuando la consciencia ordinaria sube a niveles superiores, es enriquecedor lo que Warren Kenton (Z'ev ben Shimon Halevi) tiene para ofrecernos en su libro La Obra del Cabalista:
La idea de un maestro interior no es ajena a la Cábala. Muchos cabalistas han hablado a lo largo de los siglos de su maggid o instructor celestial. [...] Con frecuencia, el que dirige al cabalista es un instructor interior —cuando es necesario,— y lo aconseja sobre cuestiones de las que no puede leer o tener acceso en la Tierra. Afirman las leyendas que a los más grandes cabalistas les enseñó el mismo Elías, que es el responsable de la dirección espiritual de la Tradición. Otras historias nos cuentan que Elías no sólo se presenta con muchos disfraces en ayuda de los que han emprendido el camino interior, sino que se manifiesta como el Khidr o “el Verde,” en la tradición sufí, en la que desempeña el mismo papel. De acuerdo con el folklore, Elías no tenía padre ni madre, como Melquisedec, que inició a Abraham a principios de la tradición. Todo esto sugiere que otros personajes extraños como Hermes Trismegistro o Thoth no eran otro que Enoc, el Iniciado, el primer ser humano plenamente realizado, aunque en diferentes formas.
Pero no desconsideremos otorgar cierta licencia a esta posibilidad de un daemon interno que desde una sefira trascendente ofrezca una guía discreta para elevar nuestra consciencia a las regiones empíreas del Cosmos; parafraseando a Fulcanelli, esta “élite” humana —descendiente de Elías— en verdad pertenece al Pueblo de Guachos: es “guacha,” en palabras del psicólogo argentino Roberto Torres, de padre y madre terrena. Ahora bien, el profeta Elías —en griego «Ηλίας»: Solar—, que en las Escrituras dice ser arrebatado hacia el Cielo, como un espíritu puro, en un carro de luz y fuego, nos hace recordar al catedrático Peter Kingsley quien, en su obra En los Oscuros Lugares del Saber, estudia a los iatromantis: los sanadores seguidores de Apolo Oulios, (4) aquellos que incuban al infans solaris:
Así pues, Parménides viaja a los infiernos, a las regiones del Hades y del Tártaro, allí de donde no regresa casi nadie. [...] Parménides viajaba en dirección a su propia muerte de manera consciente y voluntaria:
Las yeguas que me llevan tan lejos como el anhelo alcanza avanzaron, después de venir a recogerme, hacia el legendario camino de la divinidad que lleva al hombre que sabe a través de lo desconocido vasto y oscuro. Y adelante me llevaron, mientras las yeguas, que sabían dónde ir, me llevaban y tiraban del carro; y unas jóvenes indicaban el camino. Y el eje de los cubos de las ruedas silbaba, ardiendo con la presión de los dos ruedas bien redondas, una a cada lado, que veloces avanzaban; las doncellas, hijas del Sol, que habían abandonado las moradas de la Noche hacia la luz, se apartaron los velos de la cara con las manos. [...]
Y la diosa me dio la bienvenida amablemente, me cogió la mano derecha entre las suyas y me dijo estas palabras: “Seas bienvenido, joven, compañero de inmortales aurigas, que llegas a nuestra casa con las yeguas que te llevan. Porque no ha sido hado funesto el que te ha hecho recorrer este camino, tan alejado del transitado sendero de los hombres, sino el derecho y la justicia. Y es necesario que te enteres de todo: tanto del inalterado corazón de la persuasiva Verdad como de las opiniones de los mortales, en las que no hay nada en que confiar. Pero aprenderás también esto: cómo las creencias basadas en apariencias deben ser verosímiles mientras recorren todo lo que es.”
Para concluir, deseamos enfatizar que el macrocosmos del árbol cabalístico, por el principio de correspondencia, es una representación del microcosmos en el ser humano; en un contexto ecuménico, la famosa frase “hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza,” cobra un sentido bastante práctico: los tres dan-tiens —los recintos del cinabrio o campos del elíxir— poseen una relación unívoca con las tres regiones cósmicas:
  • el dan-tien inferior con el reino físico: el centro motriz e instintivo;
  • el dan-tien medio con el reino psíquico: el centro emocional, y
  • el dan-tien superior con el reino espiritual: el centro intelectual.

Esta desconexión de las emanaciones superiores puede religarse, esto es, reintegrarse: este es el olvidado objetivo trascendental de las religiones (del latín religare: volver a unir). Pero para respetar, al menos de cierta manera, el gesto de silencio harpocrático que nos exige el argot, sólo diremos, en vista de ayudar a nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad, que el arte consiste en hacer ciclar dentro del árbol microcósmico la energía de la vida, evitando que ésta se disperse del dan-tien falso inferior, en la búsqueda del placer para el ego... y no hemos de olvidar que durante las horas de reposo, habrá salteadores emboscados en los linderos de los caminos oníricos que intentarán arrebatarlo con nefastas promesas lujuriosas.

* * *
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Dracomaquia: la sublimación de los instintos

Hemos elegido utilizar el término dracomaquia con la intención de explicar la disciplina que se esgrimía (¿o aun se esgrime?) en las escuelas mistéricas templarias y gnósticas, sin necesidad de recurrir a su núcleo dogmático ni ritual. Asimismo, es posible rastrear en el magisterio budista, taoísta e hinduísta el correlato alquímico a la limpieza de la simiente metálica prácticamente con la misma nomenclatura.

La idea que se destila desde las altas enseñanzas orientales, sufistas (como la disciplina del Cuarto Camino) y cristianas (como el Hesicasmo y la Filocalia) es la optimización del rinde energético: si se nos permitiese utilizar la jerga ingenieril, la resultante final de una inversión energética siempre debiera ser positiva. ¿Pero de qué inversión energética hablamos? En términos contables, todo capital que se coloca dentro de una inversión de riesgo, corre el peligro de pérdida y licuefacción de activos; en pocas palabras, si el pronóstico es equivocado, las pérdidas superan con creces a las ganancias. Poniéndonos un tanto eclesiásticos, leemos del Nuevo Testamento a Mateo 25:14-30 (Reina-Valera 1960):
Porque el Reino de los Cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Vista la Parábola de los Talentos desde la óptica scientológica, cuando un thetan (entidad espiritual de 5° densidad, esto es: el Reino de los Cielos) impacta en busca de conocimiento sobre un universo MEST (realidad física de 3° densidad), estamos frente a una clara inversión de riesgo. Parafraseando a Rudolf Steiner, la oculta regla del inseguro juego consiste en capitalizar sufrimiento cristalizándolo en sabiduría. Y aquí debemos incluir a la energía orgón en la ecuación del sufrimiento: podemos, al menos en un principio, equiparar la líbido con la energía sexual carente de cualquier distorsión pasional. Permítasenos, entonces, concluir en que la líbido —en las octavas energéticas más refinadas— consiste en el capital de riesgo proviniente del plano espiritual.

El truco del juego es que, debido a la astuta modificación operada por supinas manos tenebrosas sobre el homo sapiens, la tiranía hormonal del cuerpo, luego de iniciada la adolescencia, degrada sistemáticamente la líbido orientándola hacia la reproducción de la especie, es decir, hacia la satisfacción del deseo sexual. Gurdjieff comentó que “el sexo es la principal fuente de energía de toda la mecanicidad: todo sueño, toda hipnosis, deriva de este.”
Cada hombre tiene en él tres excrementos que elabora en él mismo y que deben ser rechazados. El primero es el resultado de la alimentación ordinaria y se elimina naturalmente, y esto debe hacerse cada día, de lo contrario, pueden aparecer todo tipo de enfermedades.
Por la misma razón que usted va al baño para esta actividad, debe ir al baño para el segundo excremento, que es rechazado por la función sexual. Es necesario para la salud y el equilibrio del cuerpo y, ciertamente, es necesario en algunos a hacerlo cada día, en otros, cada semana, en otros, cada mes o cada seis meses. Es subjetivo. Para ello debe elegir un cuarto de baño apropiado. Uno que sea bueno para usted.
Un tercer excremento se forma en la cabeza, por los deseos, las impresiones y asociaciones sexuales, cuyos desechos se acumulan en el cerebro. Su eliminación se realiza con el uso correcto de la respiración.
El ojo entrenado no dudará en relacionar dos elementos clave en este análisis: en primer lugar, se observa que de no mediar el proceso de sublimación, los hidrógenos contenidos en las esencias sexuales decantan en la ruta mecánica de la putrefacción alquímica —esto es, que los hidrógenos en cambio de refinarse decrementan su octava,— pero en segundo lugar, pueden existir elementos exógenos que aceleran la degradación y orienten el proceso hacia una indefectible perversión sexual: es interesante entonces volver la vista hacia la ufología y demonología, al considerar la posibilidad de implantes etéricos.

Hemos de recordar que la disciplina del Cuarto Camino considera que la humanidad ha sido hipnotizada por el astuto pastor; (1) actualmente, las corrientes rosicrucianas y ufológicas modernas han denominado a estas entidades como Arcontes o Reptoides. En cualquier caso, se trata de seres en un nivel de materia y consciencia superior que, de la misma forma en que la humanidad detenta el poder sobre la flora y fauna, ejercen su dominio para manipular a la granja humana con el objeto de extraerle energía emocional. John Baines comenta al respecto:
Es así como el sapiens es despojado inadvertidamente del producto más noble producido por él mismo, el destilado final de la experiencia humana... el “caldo aurífero” de su vida. El sapiens es, por lo tanto, un esclavo a perpetuidad. No obstante, ejemplares individuales o aislados (segregados del grupo), pueden llegar a ser libres.
El báculo mercurial junto
al cuenco de la abundancia
también conocido como Grial
Este “caldo aurífero” rosacruz es, en la complicada geografía literaria de Relatos de Belcebú a su Nieto, el exioehary del Cuarto Camino que, de no abandonar el cuerpo orgánico, puede ser sublimado en hidrógenos “más refinados” y converger en la confección de las prendas solares. Por lo tanto, la “vía de salida” del juego —esto es, escapar con vida del plano terrenal, conservando el capital y las ganancias— consiste entonces en maximizar la energía vital, en primer lugar, para robustecer el organismo (que se podría ver como la cáscara del “huevo filosofal”), y en segundo lugar, sublimar y atesorar dicha energía —Ouspenski y Gurdjieff mencionaban esto como sutilizar los famosos hidrógenos Si12— para finalmente desarrollar los centros superiores y lograr la comunicación con el Ser Esencial.

Aquí nos permitimos presentar una graciosa elaboración de la Alquimia: tenemos, por un lado, el ego consciente y por otro el subconsciente. Si hiciésemos uso de la nomenclatura presente en el Material Ra y Cassiopaea, el consciente sería un centro mental de 3° Densidad (humano), mientras que el subconsciente se trataría de un centro de 2° Densidad (animal). El objetivo de la Alquimia resulta en alimentar y formar un centro de 4° Densidad, esto es, el supraconsciente o infans solaris.

Pero la energía se atesora en un centro ligado al subconsciente —como el Dr. Yang Jwing-Ming nos informa en su esclarecedor libro La Respiración Embriónica, en el dan-tien falso inferior—, y el sufrimiento, tanto físico como psíquico, proviene de la extracción de energía líbido distorsionada por una herida corporal o una úlcera emocional. Entendemos que sólo el ojo entrenado —a diferencia de uno somnoliento que aun tropieza en la habitación en tinieblas— comprenderá que la satisfacción carnal es, en efecto, sufrimiento velado a través de una anestésica pérdida de orgón. (2) Para reforzar esta graciosa idea, traducimos un momento de color en las transcripciones Cassiopaea:
P: (Laura) ¿Qué ocurre físicamente en el momento del orgasmo?
R: ¿Para quién?
P: Para cualquiera. De manera genérica. ¿Le ocurre algo físicamente a una persona cuando llega al clímax sexual?
R: Respuesta abierta.
P: ¿Es diferente para cada individuo?
R: Puede ser.
P: ¿Es diferente para el hombre y la mujer?
R: En general.
P: La razón por la que pregunto es porque Wayne Cook trabajó con radiestesia y encontró que el cuerpo humano, luego del clímax sexual, irradia de manera similar a un cadáver. ¿Por qué ocurre esto? (Terry) Vaciado de energía.
R: Así es.
P: Está bien, entonces ¿hacia dónde se drena la energía?
R: Hacia el plano etérico.
P: ¿Puede ir la energía hacia el otro individuo?
R: Tal vez.
P: ¿Es posible, que durante la actividad sexual, los Reptoides y otras entidades estén dando vueltas en los alrededores para extraer esta energía?
R: Sí.
P: Entonces, en el caso general, ¿es esto lo que ocurre?
R: Sí.
P: Es esta una de las razones por las cuales el sexo es animado y promocionado hasta el hartazgo en nuestra sociedad...
R: Sí, sí, sí.
Pero las entidades parasitarias necesitan que el centro mental crítico de tercera densidad haga la “vista gorda” de esta petite mort y asocie la descarga de estupefacientes endógenos —que terminarán por reforzar la adicción a la pérdida del húmedo radical— como “placentero” o, al menos, “necesario.” Entendemos entonces que de allí proviene toda esta programación biológica, psicológica y religiosa, orientada a justificar la locura de la actual civilización, el desenfreno emocional y pasional, y, por supuesto, el sufrimiento devocional... ¿qué nos muestra la efigie de cualquier iglesia cristiana? ¿acaso hemos sido cegados de ver al cadáver torturado en dos maderos?

De continuar esta hebra de conocimiento, tanto Cristo (Jesinavarah) como Budha (Siddharta) fueron yoguis esclarecidos. Entendemos la palabra yogui en su significado más arcaico de re-unión, semánticamente similar al concepto original de religión o de re-ligare: lograr la reunión o religadura con el Ser Esencial.

Volviendo a nuestra elaboración sobre la Alquimia, consiste entonces en una “evolución acelerada” de los centros de 2° y 3° Densidad, al nutrirse de la elan vitae atesorada y sublimada, logrando finalmente reemplazar el centro de 4° Densidad parasitario, esto es, la “mente del predador,” el supraconsciente atávico, manipulado y controlado por el Sistema de Control Hiperdimensional. Como curioso corolario, dentro de los objetivos del Cuarto Camino figura el prevenir el gasto exagerado de los hidrógenos Si12 necesarios para la construcción del alma. Al ser reemplazado el centro supraconsciente exógeno por nuestra alma, empezaríamos realmente a crear nuestra propia realidad: es la verdadera Lapis Exilis, la piedra que nos exilia de la realidad entrópica.

Para el ojo entrenado, esto resonará intrépidamente con la imaginería de matraces alquímicos en donde acontecen repetidos “solve et coagula” sobre la sustancia primera; pero para el oriental, esto no se distingue de la “órbita microcósmica,” punto de partida para el Nei Dan del magisterio taoísta: la disciplina del qi (qigong o chikung), que ha sido provista por medios de canalización iatromántica; de hecho, el iatromantis griego (aquel que yace incubando) es semejante al hesicasta occidental o al practicante oriental en contamplación meditativa, y ambos buscan la misma clase de “iluminación.”

En la próxima entrega sobre dracomaquia, analizaremos el velado Primer Régimen del Mercurio de los Sabios, correspondiente a la etapa alquímica del Nigredo.

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La coagulación de la santidad

En realidad, una óptima forma de ver el plano físico podría arriesgarse al contemplarlo como el campo de cultivo de los Retoños de la Luz. Aquellos que hayan descubierto la Clave del Arcano, entenderán nuestras palabras y sabrán entonces la necesidad imperiosa de coagular el suministro celestial con la vida infusa en la materia, que no es otro que el fuego contenido en el agua de vida.

Pues donde hay vida, hay esperanza, y necesidad de vituallas solía agregar como epíteto el escudero de la Comarca. Y esta es una realidad palpable: de manera velada, los seres orgánicos somos procesadores de alimentos, es decir, nuestra subsistencia está basada en el continuo procesamiento y extracción de energía orgónica de la materia burda que ingerimos; al consumir el orgón diseminado en las cadenas de polisacáridos que formaron parte de otro ser vivo, realizamos un sacrificio hierático a las entidades inorgánicas. Robert Monroe obtuvo esa confesión de los iluminados seres que acompañaban sus viajes oníricos a través de las densidades de consciencia que la humanidad tiene un escaso conocimiento; en su libro El Viaje Definitivo (Ultimate Journey), formuló una guía para trascender la maya hindú, o el ahora occidental, sistema de control hiperdimensional (que Monroe denominaba como Sistema de Vida Terrestre):
Como es el jefe, el hemisferio derecho del cerebro a menudo obliga al cerebro izquierdo a desempeñarse de una manera que tiende a destruir miles de años de evolución. Mientras tanto, nuestro cerebro izquierdo intenta tomar las ideas útiles e inspiraciones del hemisferio derecho y convertirlos en algo de utilidad. Tolera los patrones cerebrales no productivos del hemisferio derecho, siempre y cuando no se interpongan en el camino. También distorsiona denodadamente algunos patrones del cerebro derecho para convertirlos al paradigma de supervivencia-depredación que rige el Sistema de Vida Terrestre. Desde un Punto de Vista Alternativo, tenemos entonces dos definiciones:
  • Cerebro izquierdo = Mente Humana modificada por el Sistema de Vida Terrestre
  • Cerebro derecho = Expresión del Núcleo del Ser, la parte física atemporal, nuestra parte sutil, inmaculada y desafectada del Sistema de Vida Terrestre.
El truco es conseguir un balance del hemisferio izquierdo y del derecho de manera que actúen simultánea y sincrónicamente, animando a que el cerebro izquierdo tome una participación cada vez más activa en el Mas Allá [Densidades Superiores de Consciencia]. Nunca se debe abandonar el uno por el otro. Y una vez logrado todo esto, es posible que los siguientes puntos ayuden:
  1. Siempre reconozca y recuerde que se es “más que un cuerpo físico.” Esto le proporcionará una perspectiva más objetiva de cualquier actividad en el Sistema de Vida Terrestre: la agonía se vuelve tolerable; el éxtasis más profundo; los miedos inducidos de forma local se evaporan.
  2. Reconozca y controle su instinto de supervivencia. Úselo en lugar de que este lo use a usted. Aquí hay algunas sugerencias:
    a. Una parte de la fórmula (la vida física = bueno) es necesaria para el Sistema de la Tierra Terrestre y es aceptable durante su estancia. La otra parte (la muerte física = malo) se puede descartar dado que en su momento lo entenderá mejor.
    b. Recuerde que su objetivo final no es la supervivencia física. Por lo tanto, si bien es válido estar aquí para hacer ciertas cosas y que hay acciones que se deben efectuar para estar aquí, no se debería desesperar si no es así. Los accidentes pueden ocurrir, pero aun así, tampoco perderá, pues ha tenido la experiencia de ser humano.
    c. El instinto de reproducción sexual es el más poderoso instinto animal del Sistema de Vida Terrestre. Diseñado específicamente para la supervivencia física de la especie, fue diseñado y es manipulado exógenamente para el control de la mayoría de los aspectos de la conducta humana. Puede disfrutarlo, pero no hay necesidad de vivir o morir por el; y es posible disfrutar de las manipulaciones por lo que son, sucumbir solamente a sabiendas.
    d. Los activos físicos (materiales, alimentos, herramientas, juguetes) son excelentes para el uso local, pero la propiedad es sólo una cuestión de conveniencia temporal. No sólo no se pueden poseer, tampoco se los podrá llevar, ni siquiera se es dueño del cuerpo físico.
  3. Mantenga un estado de turista transitorio. En definitiva se está siendo humano por propia elección. Esa opción se mantiene en vigor durante su visita. Usted puede empacar su experiencia y abandonar su estadía cuando y donde quiera sea cual sea su razón, sin censura o sanciones de cualquier índole. Si su Mente Humana es satisfecha con su pasar terrestre, considere que también le abandonará más allá de cualquier esfuerzo que haga. Es probable que los adictos al Sistema de Vida Terrestre no lo entiendan, pero eso es problema de ellos.
  4. Disfrute de la vida en el Sistema de Vida Terrestre, maximice los altos y bajos: pero no se vuelva adicto. Supere las emociones de enojo ante la forma en que funciona el Sistema: cuando se observe aparentes desigualdades, ventajas injustas, brutalidades, insensibilidad y engaño. Es un mundo depredador por diseño: y es una máquina de enseñanza por excelencia.
  5. Ejercite su mente humana tanto como sea posible, a sabiendas de que es sólo un ejercicio. Construya bellos artefactos, resuelva “problemas,” disfrute el olor de las flores y admire las puestas de sol, componga música, explore los “secretos” del universo físico, saboree el aporte de sus cinco sentidos, absorba los matices de sus afectos y situaciones personales, sienta la alegría y la tristeza, la risa, la empatía, la compasión a fin de meter toda esta memoria emocional en su bolso de viaje.
  6. Lo más importante, brinde a su Mente Humana aquello que busca, la experiencia, y el flujo de conciencia donde y cuando la encuentra. Sature su sed de sensaciones, pero tenga cuidado con la tendencia a revolcarse en ella, debido a las reminiscencias del Hogar [de planos superiores] que pueda contener. Tenga cuidado con las ilusiones y la colusión que hacen a veces difícil de resolver lo real en un medio ambiente como el Sistema de Vida Terrestre.
  7. Su mente humana tiene una tendencia natural y normal para tratar de hacer las cosas en el Sistema de Vida Terrestre de la forma en que está acostumbrado en el Más Allá [los planos superiores]. La historia está llena de tales intentos, pero al final el Sistema siempre gana. Se puede desbastar una parte, pero la bestialidad depredadora simplemente vuelve, a veces un poco más inteligente que antes. Eso no significa que no se debe intentar y es posible que pueda cambiar una parte de ella, pero nunca va a lograrlo completamente; el Sistema no lo permitirá. ¿Aunque quién sabe cuánto tiempo más existirá de todos modos?
Monroe se esfuerza en sostener una visión taoísta, identificando las dos mentes: el Ego o Animus con su orientación crítica y egocéntrica (aspecto de servicio a sí mismo: STS o SAS) y el Anima que carece de discriminación alguna (aspecto de servicio a todos: STA o SAT), con el objetivo de lograr una integración de ambos hemisferios, es decir, lograr el Balance (también conocido como STO o SAD). Esta conclusión sobre la integración de dos aspectos contrapuestos que subyacen en la extraña naturaleza humana, fue vista en varias disciplinas esotéricas: la vinculación entre la alquimia occidental y el yoga oriental es más que evidente. Georg Feuerstein, erudito indólogo y sanscritista, al respeto del Hatha Yoga concluyó:
“La sílaba ha en la palabra hatha representa la fuerza solar [masculina: aspecto de servicio a sí mismo] del cuerpo, y la sílaba tha representa la fuerza lunar [femenina: aspecto de servicio indiscriminado]. El término yoga [reunión e integración] representa su conjunción, que es el estado extático de identidad entre el sujeto y el objeto.”
Jesús, investido de las
prendas solares
Pero nuestra visión discrepa en parte con la última aseveración de Robert Monroe: entendemos que han habido logros completos de individuos a lo largo de la historia; cierto es que el Sistema posee un refinado control de daños y si alguien escapa de sus muros, rápidamente intenta destruir o distorsionar los permenores del incidente; la imagen de lo infranqueable e imposible no debe dejar de machacarse en la gris mente de los prisioneros.

Ahora bien, cerremos por un momento nuestros ojos a los terribles muros, no malgastemos nuestra esencia ígnea en las impresiones con que desea empaparnos la funesta visión del laberinto, sus errantes prisioneros y los nefastos custodios. Puesto que la nutrición del embrión áureo, conforme a la simbología alquímica que lo representa como el Ave Fénix o el pelícano ígneo, resulta de la derivación de la energía orgónica de su biológico patrón terrestre hacia una sublimación solar, resulta esclarecedor el pasaje que Fulcanelli nos brinda en una nota aparte de Las Moradas Filosofales (cap. El maravilloso grimorio del castillo Dampierre):
El pitpit de los prados (Anthus pratensis) es un pajarillo parecido a la alondra. Hace su nido en la hierba. Los griegos lo llamaban Ανδος, pero esta palabra tiene otro significado de carácter netamente esotérico. Ανδος designa asimismo la flor y la parte más perfecta y distinguida de una cosa. También es la eflorescencia, la espuma de las soluciones cuyas partes ligeras ascienden y van a cristalizar a la superficie. Ello basta para dar una idea clara del nacimiento del pajarillo cuyo único huevo debe engendrar a nuestro Fénix.
Para el ojo entrenado, la semántica esotérica de Ανδος no tardará en ser conectada con los conocimientos vertidos en el libro de sabiduría taoísta El secreto de la Flor de Oro que Richard Wilhelm intentó plasmar como la guía práctica hacia la integración de la personalidad; ahora bien, la necesidad de integración nos lleva a plantearnos si existirán componentes que se encuentran fracturados en nuestra psique. ¿Es que acaso la mente humana se encuentra fragmentada? La conclusión, o más bien, el punto de partida de las disciplinas sufistas, encaramadas en las enseñanzas del Cuarto Camino, nos alientan en este sentido: los egos o agregados psicológicos son fragmentos distorsionados y hasta pervertidos que navegan en las peligrosas aguas de la psique traumatizada, cada uno pugnando por prevalecer en la toma de decisiones y haciendo uso indiscriminado y carente de economía del orgón o libido sexual.

Bien sabemos que esta libido, de dejarse operar por los antagonistas deseos de la carne, no tardará en verterse en fluídos lujuriosos, como nos advierte Cyrano Bergerac en El otro mundo: los Estados de la Luna, “estas llamas incombustibles —dice, haciendo hablar a su daemon— nos servirán mejor que vuestros enjambres de gusanos.” El pensamiento que indaga nos hace denostar la arrogancia del género humano con la frase genial de Gurdjieff: “somos alimento para la Luna.” De acuerdo a lo programado en nuestro manipulado ADN, el orgón que mantiene nuestra vida orgánica, sin la mediación del trabajo interno en la rueda del pozo, no demora en decantar en la putrefacción, que culmina alimentando a los ingenieros antropecuarios; desde su nefasta visión, tan sólo para ello fuimos creados.